Nací el 3 de junio de 1975, en pleno Londres. Pronto fui desterrado a una casita en Devonshire, y con eso de ser "un lord de la capital" las cosas me fueron fáciles y no completé ningunos estudios, aunque aprendí un poco de economía y de derecho. Fue una juventud feliz en el campo con cabritillos y mariposas y todo eso, hasta que a una tierna edad me prometí en matrimonio y ocurrió el primer acto de mi tragicomedia vital.

Me puso los cuernos.

Poco antes de la boda se marchó con mi mejor amigo, como en las películas. Fue un duro golpe que me dejó dando tumbos. Durante una larga temporada me sentí como si mi existencia se redujera a malvivir encadenado en una oscura celda y recibir golpes y palizas. (Ya sé que soy un tanto dramático). La cabeza se me llenó de pájaros y locuras, pero encontré en el trabajo un nuevo motor de vida.

Con lo que quedaba de mi título (migajas) coneguí entrar a trabajar en una empresa respetable, como simple comercial al que le tocaban los congresos más arriesgados y exóticos. Tuve suerte y me fue bien, y paulatinamente fui ascendiendo en la empresa. Este último año ha sido floreciente y pleno: Ahora he rehecho mi vida (una adorable chica francesa, un hijo adoptivo), soy vicepresidente y vuelvo a ser alguien respetable. Menos mal.