Nací el 3 de junio de 1975, en pleno Londres. Pronto fui desterrado a una casita en Devonshire, y con eso de ser "un lord de la capital" las cosas me fueron fáciles y no completé ningunos estudios, aunque aprendí un poco de economía y de derecho. Fue una juventud feliz en el campo con cabritillos y mariposas y todo eso, hasta que a una tierna edad me prometí en matrimonio y ocurrió el primer acto de mi tragicomedia vital.
Me puso los cuernos.
Poco antes de la boda se marchó con mi mejor amigo, como en las películas. Fue un duro golpe que me dejó dando tumbos. Durante una larga temporada me sentí como si mi existencia se redujera a malvivir encadenado en una oscura celda y recibir golpes y palizas. (Ya sé que soy un tanto dramático). La cabeza se me llenó de pájaros y locuras, pero encontré en el trabajo un nuevo motor de vida.
Con lo que quedaba de mi título (migajas) coneguí entrar a trabajar en una empresa respetable, como simple comercial al que le tocaban los congresos más arriesgados y exóticos. Tuve suerte y me fue bien, y paulatinamente fui ascendiendo en la empresa. Este último año ha sido floreciente y pleno: Ahora he rehecho mi vida (una adorable chica francesa, un hijo adoptivo), soy vicepresidente y vuelvo a ser alguien respetable. Menos mal.

Laio de pedra e cristal, soma e cinza do teu mar...
¿Quién es el cursi que te ha dejado las palabras de arriba? A lo que iba, recibí tu mail pero no tengo tiempo ni de lavarme las orejas (y esta vez no es excusa para no hacerlo).
Joder viejo, me quejaba del trabajo en la casa y de las clases de David, con un canto me daría en los dientes por estar así ahora: ya no vivo en la choza alejada, tengo un cuarto en casa del abuelo; pero para lo que lo uso, como si no lo tuviera. Estos tios han decidido que alguien como yo no es nadie si no se pasa la vida revolcándose en el barro o sangrando por algún sitio y se aplican que no veas a que ambas condiciones se cumplan continuamente. ¿Te parecía complicado luchar conmigo? Pues aquí te esperan algunos de mis primos...
Te diré que no estamos mal instalados, no vivimos en pelotas en mitad de la selva sino que la mayor parte de nosotros estamos en una urbanización de las afueras; sólo algunos se desplazan a las capitales para regir los negocios familiares y otros están pro ahí... en misiones "diplomáticas"... pero vamos que tras criarme en la casa, me rio de su "diplomacia" que suele consistir en aguantar amablemente a que sea el otro el que se desmande primero. Es una risa, cojones. Luego les extraña que seamos tan pocos.
Allia no me deja vivir. Es la primera que me saca a tirones de casa cada mañana y la que me devuelve allí a patadas cuando estoy medio inconsciente. Creo que hay una vida nocturna tambíén pero al parecer todavía no soy digno de ella.
Los viejos y sabios andan todavía a dentelladas con mi origen, algunos dicen que soy un puro, otros me preguntan por mi familia asiática (ya me entiendes) y yo no sé qué decir, ni sé qué les dice mi abuelo. En fin.
Tengo ganas de que vengas. ¿Traerás a mis hijos? A ver si me puedo volver contigo...
Ya te escribo.
PD. Las tías, ni olerlas. No me dejan.
Que digo yo que abrirás un hilo para hablar de lo de Londres ¿no?