Hace poco relataba un resumen de la "batalla" entre nosotros y el principal competidor. Hay novedades: me han hecho una oferta de empleo. ¡Qué sentido del chiste para la fama de malhumorados que tienen! Naturalmente ni me presenté a la cita (ni siquiera tuvieron la delicadeza de proponerme un local donde sirvan el té bien hecho). Envié al eslabón último de la cadena, a ver si va cogiendo experiencia; aunque supervisado por miembros más expertos.
En la cultura japonesa cambiar de empresa es casi blasfemo. Los viejos clanes samurai se han convertido en empresas y los nipones vierten en ellas la dedicación y lealtad ciega que antes recibían los daimyo. Para los británicos y esa copia pervertida nuestra trasatlántica, en cambio, servir en diferentes, a menudo muchas, organizaciones es lo normal.
Servidor no es japonés, pero se queda donde está. De todas formas se agradece la atención y qué menos que expresar una grata sorpresa: la carta era presentable. Acostumbrado a Mrs. Thomas como estaba uno, lo primero que pensé al recibir una misiva bien escrita, en papel limpio e incluso con un guiño culto, lo que pensé, decía, era que se trataba de una broma original de mi jefa. Ni siquiera una gran (y hermosa) ejecutiva de Francia para la que ya trabajé y a la que recuerdo con respeto me hizo semejante proposición, como para tomarme en serio esta después de las presiones con que nos incordian. Un saludo caballeroso y admirado a la dama evocada, por cierto.
Supongo que los competidores atraviesan dificultades y necesitan buenos profesionales. Con esto de la crisis hay que amortizar puestos de trabajo e incluso así, empresas con malas administraciones se van a pique. Al parecer hubo algunos malentendidos en este grupo y toca reformar el consejo administrativo. Intentar absorber personal de la competencia puede ser astuto: se disimula la falta de recursos propios y relaciones exteriores. Ya que gozo de su estima, les aconsejaría el uso de empresas cuyos servicios son de selección de personal. Por un módico precio se ocupan de buscar y entrevistar a los candidatos, ahorrando al empersario situaciones bochornosas como la presente.

¡Dales caña, viejo! Seguro que todavía están recogiendo dientes!!!
No me borres más mensajes. Escríbeme cuando vuelvas y enséñame a viajar así, cuando aprenda ya me han visto el pelo por aquí.
No tienes edad para volar sin un adulto, chico.